madre – mayo 4

5 May

Es domingo. Escribo desde muy temprano. Adopté esta costumbre cuando le daba el pecho a mi hija, mejor dicho, desde que dejé de dárselo. Era a la única hora que me permitía robarle tiempo al tiempo y no sentirme culpable por quitárselo a mis responsabilidades como madre. También porque por las noches, a esas horas en las que dicen, las musas te susurran al oído, a mi me pillaban siempre tan agotada que ni gritándome. Serían cerca de las nueve cuando con el segundo café en la mano y preguntándome —con respuestas de sobra como para escribir un ensayo— por qué coño el día de la madre siempre caía en domingo, escuché el whatsapp de mi móvil: —¡felicidades mamá! —leí. Era mi hija— y sonó nuevamente el whatsaap, ahora me enviaba una foto y me decía: —Deberías hacer un post sobre madres.

niño con pinza

Sonreí al mirar la foto. La llamé y charlamos un rato. Cuando colgué me quedé pensando en el gustazo que me había proporcionado hablar con ella. Transmite tanto empuje y vitalidad que a veces te sientes arrollada, como si no pudieras procesar toda esa energía. Como la que recordaba tener yo cuando la criaba a ella y a su hermano. Va a ser madre dentro de poco y creo que este año su felicitación por el día de la madre (nunca hemos sido nosotros muy propios para estas cosas), era más cercana que nunca. Pensé en ello, en la maravillosa experiencia de ser madre, en el arrojo y la valentía que se ha de tener para serlo, y en ese algo más que se ha de tener para ser lo que se supone debe ser una “buena madre”. Ese algo que nuestra sociedad se ha empeñado en hacernos creer que poseemos de manera innata. Ese ser «buena madre» al estilo que una norma social nos impone, una norma que presupone entender  ese “algo” como parte del instinto materno, “algo” que nos hacen creer  que viene dado en el código genético. Un gen —opino yo—, que debe ser de lo más peculiar, porque cuando lo activas, ( y no siempre se activa,— a Dios gracias—), hace que la mujer desaparezca como tal, y se convierta para todos los efectos únicamente en madre, pasando a un segundo plano ( si hay suerte, y no es a un tercer o cuarto o …) su identidad como persona. Un gen que podríamos pensar que es como un cajón de sastre por todo lo que supuestamente implica poseerlo. Pero voy a intentar explicarme mejor con tan solo una frase puesta en boca de Bart Simpson. Una gloriosa frase que escuché en un capítulo de los Simpson. Una frase con la que se podría resumir todo lo que intento decir. En dicho capítulo (no recuerdo cuál),le preguntan a Bart cómo se llaman sus padres y él contesta:

—Mi padre se llama Homer y mi madre mamá.

Su madre se llama —mamá— ¿Qué os parece? Para mí es impresionante ( enhorabuena al guionista o guionistas, me encantaría saber si fue un hombre o mujer quién escribió esto. En cualquier caso, alumbra un poco de esperanza, verdad?) Esta frase resume toda la filosofía social de nuestros días, con una sola frase de unos dibujos animados se nos muestra un modo de vida y costumbres. El tipo de cultura en la que estamos inmersos y que no somos capaces de analizar. ¿Es condición del instinto materno que la mujer pierda su identidad para que se la considere » buena madre»? ¿O es una condición socialmente impuesta que en la mayoría de los casos nos obliga además a ser «súperwomen»? Hay que ver cómo nos han vendido la moto, para mí que estaban mucho mejor nuestras abuelas, al menos algunas… El hecho de que una mujer decida en un momento dado de su vida ser madre, no implica que esta decisión sea hecha de un modo intuitivo, o que sea una decisión que venga en el código genético, digo yo. Ser madre es una decisión que implica grandes dosis de madurez, valentía y responsabilidad. Y sobretodo de ese “algo” al que me he referido antes, que no es otra cosa que generosidad. Altas dosis de generosidad que pueden o no, poseer tanto la madre como el padre. Porque digo yo, ¿es genética la generosidad? ¿depende del sexo el instinto de cuidar? Porque si existe un gen que haga que  la mujer pierda su identidad y obligue que viva solo en función del resto de su familia, es para morirse de miedo. Pero si esto sucede por culpa de una sociedad cargada de falsas creencias, entonces es para entrar en el estado de pánico. Estado en el que actualmente muchas mujeres (y muchas de forma inconsciente), han entrado. Y esto señores, es la mayor y mejor trampa inventada por el hombre. ¿ Y por qué? tengo muchas respuestas pero paso.

Recuerdo unos versos de Nogyan Bao Chen , poeta vietnamita, que describe como nadie el hondo sentimiento de saberse “nada” al ser mujer y madre. Versa sobre una madre que siente que ya nadie la necesita y ahora no encuentra su identidad:   Soy una exiliada de mí misma,/a dónde iré, si nunca he sido. Esta mujer, como tantas otras, deberá luchar contra esa pérdida de identidad y de culpa que genera esta sociedad machista o se sentirá secarse como el cauce de un río desierto y tan fría como una estepa nevada en pleno invierno.

Pero bueno, para no terminar de una forma tan seria, y como homenaje a las madres y a la valentía de las que están a punto de serlo, esta foto.ecoEsta foto que es el resultado de dos personas que han decidido tener un hijo y que en las dos, os aseguro, está ese mismo “gen” de la generosidad, y el de la ilusión compartida.

Y bueno, aunque se suponga que una —buena madre— no puede decir tacos: ¿ por qué coño en domingo?

 

4 respuestas to “madre – mayo 4”

  1. Avatar de E
    E mayo 5, 2014 a 16:16 #

    Querida Chelín, suscribo todo lo que dices y te felicito, nuevamente, por tu manera de escribir. Como bien apuntas, aunque haces bien en evitar el tedio de contar, a mí también me ha fascinado ese instinto «maternal» tan mal entendido y utilizado como arma psicológica por tantos y (lo peor) por tantas hipócritas de nuestra sociedad. Hay que ser casi un superviviente para llegar a nuestra edad y poder opinar con una cierta estabilidad emocional, después de tanta trampa alrededor. Y sí, ser madre requiere de grandes dosis de valor, generosidad y, sobre todo, de amor. Un beso grande.

    • Avatar de chelinalcayde
      chelinalcayde mayo 6, 2014 a 12:02 #

      Es curioso E, al leer tu comentario he caído en la cuenta esto que especificas en tu comentario: esas —grandes dosis de amor— que se requieren en el tema de «ser madre», yo lo doy por sentado, hablando más que nada de esa generosidad, entendida como un grado más de amor, como una capacidad que surge solo cuando se ama «bien». Pero es un fallo tremendo, debería corregir el post, pues de sobra —no sabemos— que el amor de una madre o de un padre tampoco «innato» ni genético. De ahí tantos problemas emocionales y vidas destrozadas que nos encontramos al habernos hecho creer que sí lo era. ¿Qué niño es capaz de admitir que no es querido por sus padres?

      Besitos E, como siempre gracias y gracias.

  2. Avatar de C
    C junio 1, 2014 a 10:51 #

    Siempre he pensado que era un amor innato, tal vez porque me salía sin esfuerzo. Lo que creo que deberían habernos inculcado, enseñado o prevenido, es que hay que luchar contra natura, contra la tendencia natural a desaparecer cuando una es madre. Siempre he dicho que haría casi todo por un hijo y casi nada por un perro, pero ahora que tengo perro me veo haciendo muchas cosas por él, así que no sé si también queda refutada la primera parte de mi sentencia.
    Tengo la suerte de no conocer a nadie que no quiera a sus hijos. La cuestión es que tal vez los quieren todo lo más que dan de sí, que puede ser mucho o poco, o que los quieren de otra forma, o que en un momento dado no están a la altura de las circunstancias o de las expectativas. Y en cualquier caso, peor para los que no pueden amar, o no quieren, o no saben.
    Otro día sigo.

    • Avatar de chelinalcayde
      chelinalcayde junio 1, 2014 a 18:30 #

      Creo que el que salga sin aparente esfuerzo no es cuestión de los genes o el instinto, pienso que se debe más bien a la generosidad de cada uno y como dices, a la capacidad de amar, por la razón que sea. Tu sentencia solo puede ser comprobada y refutada o no por ti, pero estoy segura que sea como sea el plantearte estas cuestiones ya es una forma de amar, o de querer amar, o de amar lo mejor que pueda uno siendo uno. O mejor dicho, sin dejar de ser eso, uno mismo.
      Sigue cuando quieras. Gracias.

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