Julio, a 39ºC
Tengo una boda. Hace tanto calor que hasta la pintura de uñas se derrite. No exagero, de verdad. Hace ya tres horas que salí de la peluquería con las uñas de las manos y los pies la mar de bonitas y se me han emborronado todas.
Me derrito. Treinta y nueve grados a las siete de la tarde en la puerta de la iglesia. Parezco un helado. Vestido marrón chocolate por fuera y por dentro…por dentro a treinta y nueve grados yo, que lo veo que se acerca saludarme.

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